La religiosa dominica peruana Isabel
Floret, de nombre religioso Rosa de Lima (1586-1618), fue la
primera santa sudamericana y es un caso extremo de mortificación
voluntaria. Estando un día bordando con otras jóvenes, apareció una
paloma blanca que voló a sus pies y subió hasta sus pechos,
deteniéndose en el lado izquierdo donde dibujó con el pico un
corazón blanco, hecho que fue interpretado por Rosa como la
voluntad de Dios de que se hiciese beata dominica.
Ayunaba tres veces por semana y no comía carne desde los quince
años.
Rosa de Lima era una mujer muy hermosa, en cierta ocasión un joven
alabó su belleza, ella se cortó la cara marcando sus cicatrices con
pimienta y sal. Dormía en una cama que era una tarima de cañas en
cuyos huecos encajó trozos de tejas, tiestos o botijos de arcilla.
La cama de tejas era tan dolorosa que, a veces, dormía sentada en
una silla. Para evitar dormirse más de la cuenta, ataba sus
cabellos a un clavo a cierta altura de la pared, de modo que si se
recostaba vencida por el sueño, los cabellos tiraban de su cabeza y
debía volver a su posición erguida.
Otras penitencias consistían en: ponerse guantes de piel de buitre
(que le dejaba las manos en carne viva), azotarse con unos
latiguillos de hilos a los que estaban atados garfios y aplicarse
cilicios de metal en brazos y piernas. También entretejió una
corona de púas a imitación de Jesucristo, que se ponía bajo las
tocas y sujetaba con una cintas, de las que tiraba para procurarse
más dolor. Es famosa asimismo la cadena de la que ciñó su cintura y
que cerró con un candado, cuya llave dio a su confesor en custodia
para no tener que quitársela por propia voluntad. El hierro de la
cadena penetró en sus carnes, causándole una gran infección que
motivó que sus confesores le mandasen quitársela.
Fiodor Dostoievski (1821-1881) nació en el manicomio donde su padre trabajaba como médico. Durante su infancia tuvo contacto permanente con los enfermos mentales, lo que le marcaría durante toda su vida e impregnaría toda su obra literaria, donde sus personajes tienden a la introspección psicológica. Su vida estuvo condicionada por la pobreza y la enfermedad. La epilepsia y los continuos problemas familiares influyeron en su obra literaria. Cuando ya era un escritor muy famoso, fue condenado a muerte por sus ideas revolucionarias, aunque en el último momento esta condena le fue conmutada por los trabajos forzados y el destierro a Siberia.
El filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900), desengañado del amor y profundamente misógino (sobre todo después de ser rechazado por Lou Andreas Salomé), se amparó el resto de su vida en su hermana, secretaria, consejera y (según Indicios) amante Elisabeth. Incluso cuando su hermana se casó con un terrateniente y esclavista paraguayo, de apellido Föster, la siguió a América. A su regreso a Europa, comenzó a mostrar evidentes signos de locura, según parece debido a una sífilis mal curada. Meses después murió en los brazos de su hermana, que recopiló y publicó sus obras póstumas. (eso sí, en una edición censurada que acentuaba los rasgos totalitarios de su pensamiento).
Según su linaje, Sócrates (470-339 a. de C.) debería haber sido picapedrero, sin embargo, abrió una escuela de filosofía. Durante toda su vida se jactó de ser pobre. Sostuvo que la riqueza y todo afán de lucro eran éticamente indeseables, siempre fue consecuente y jamás cobró por sus lecciones. Pese a su enorme fama, su pobreza fue tal que su esposa, Xantipa, tuvo que trabajar como lavandera para mantener a la familia.