Revista 114
Número 114

Topo ibericoTopo ibérico

Los topos son los únicos mamíferos europeos con vida propiamente subterránea o hipógea, al pasar gran parte de la misma bajo tierra, a la que se han adaptado de una forma asombrosa, pudiendo pasar largos periodos sin necesidad de tener que salir a la superficie.

De cuerpo cilíndrico y compacto, está dotado de unas poderosas extremidades delanteras excavadoras, orientadas al exterior del animal para facilitar su actividad excavadora en las galerías. Su pelaje es tupido, generalmente de color negro, aunque puede también presentar tonalidades plateadas, rojizas o de color violeta. No se aprecia dimorfismo sexual por el simple contacto visual, aun cuando las hembras son ligeramente mayores que los machos.


Sin duda el sentido más desarrollado en el topo es el tacto, este reside particularmente en la punta del hocico, donde existen unos pelos muy sensibles llamados vibrisas, que mueve continuamente para detectar presas. Aun cuando el olfato y el oído también les funcionan, no están muy desarrollados y la vista es un sentido que suele aparecer atrofiado.

 

Hábitat y costumbres

La distribución del topo ibérico se asocia a ámbitos de montaña, principalmente entre los 800 y los 2.300 metros de altitud (Sierra Nevada). Vive en suelos ricos en humus y materia orgánica, en los que abunden las lombrices, su alimento favorito, y evita los terrenos muy arenosos o rocosos, en los que tiene dificultades para excavar. Las praderas naturales y los campos de regadío son lugares que cubren sus necesidades y, por tanto, donde más abundan.


Los únicos vestigios externos visibles de su presencia son los montoncitos de tierra que forma, procedentes de su actividad excavadora, así como los denominados cordones, unos abultamientos del suelo que delatan el recorrido de la topera bajo tierra, y que se forman cuando la conducción está cerca de la superficie y el topo la empuja con su cuerpo hacia dicha superficie para abrirse paso. Otro tipo de

Clasificación
científica

Nombre común:

Topo  ibérico

Nombre científico:

Talpa occidentalis

Familia:

Talpidos

Orden:

Insectívora

Longitud: 

Entre 9 y 13 cms.

Longitud cola: 

Entre 1 y 2 cms.

Peso: 

Entre 30 y 90 g.

Longevidad:

Hasta 5 años

Estatus:

Residente

galería del topo son las llamadas galerías de celo, unos corredores superficiales y abiertos, a modo de pequeñas zanjas, con tierra a uno y otro lado, que forma el animal en sus recorridos superficiales.
El topo comienza por  excavar una cavidad esférica, no muy profunda, y echa fuera la tierra excavada por una galería oblicua. Cuando la tierra sobrepuesta adquiere una altura excesiva excava otra galería, a veces por otra parte de la cavidad próxima, pero casi siempre junto a la galería anterior. Todo ello le lleva cierto tiempo, mientras recorre su refugio en varias direcciones en busca de alimento. Su actividad excavadora no cesa y las galerías que conducen a la cavidad donde se sitúa el nido van siendo cada vez más largas y describen caminos de ronda. Las galerías tienen una dimensión media de 5 cm de ancho por 4 de alto, y pueden llegar a 150 m de longitud total, pero lo habitual es que oscilen entre los 40 y 50 m de longitud.


El núcleo de la topera es la llamada cavidad central donde se sitúa el nido. De forma casi esférica y del tamaño de un gran pan, puede llegar a los 150 cm de diámetro y los 50 cm de altura, de paredes muy lisas debido al continúo roce y el uso frecuente por el animal. En el fondo de este nido deposita hojas, raíces y hierba seca, con las que forma un nido esférico, en cuyo interior se alojan las crías. En estos nidos abundan las pulgas y los ácaros.


En la topera desarrolla el animal su vida normal, siendo muy raro que salga de la misma. Tan solo lo hace para beber en época de sequía, durante la época de dispersión de los jóvenes o en el celo en busca de pareja.


No es un animal sociable, sino que se enzarza en frecuentes y encarnizadas peleas, que pueden ocasionarle heridas muy graves e incluso la muerte, cuando se cruza ocasionalmente con un congénere. Esto ocurre especialmente entre los machos en época de celo.

 

Topo

 

Alimentación

La base de su alimentación son las lombrices de tierra que caza en el interior de sus galerías, sus larvas, babosas, materia vegetal, etc.


El topo tiene un metabolismo muy alto, que le obliga a consumir diariamente una cantidad equivalente al 50 o al 100 % de su peso. Para hacernos una idea de este dato y si pensamos en un hombre de unos 80 kilos, supondría que diariamente precisaría comer entre 40 y 80 kg de alimento al día. Si está más de 24 horas sin comer el topo muere, tiempo que rebajan algunos autores a las 10 o 12 horas.

 

Reproducción

La época de celo tiene una corta duración, y normalmente tiene lugar entre los meses de marzo y mayo. Los machos entran en celo antes que las hembras, produciéndose la copula y a continuación el periodo de gestación, que dura entre 28 y 42 días. Durante este periodo la hembra construye un nido esférico, situado aproximadamente a 1 metro de profundidad, para dar a luz entre abril y mayo la única camada anual. Pueden nacer entre 2 y 8 crías, aunque lo más frecuente es que sean 3 o 4. Estas nacen sin pelo y con los ojos cerrados y pesan alrededor de 3,5 gramos.


Transcurridos los primeros 14 días de vida, les crecerá el pelo, y cuando cumplan los 22, abrirán por primera vez los ojos. Al cabo de 1 mes, alcanzarán los 80 gr de peso. Continuarán los pequeños topos mamando de la madre hasta que alcancen las 4 o 5 semanas de edad, abandonando posteriormente el nido para iniciar una nueva vida. Cuando los pequeños topos ibéricos tengan entre 6 y 12 meses, estarán ya capacitados para poder reproducirse.

 
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