Revista 83
Número 83

Rainfer

 

El Centro de rescate de primates Rainfer es un lugar de rehabilitación y descanso para todos aquellos primates que han sido forzados a vivir una vida que no merecían. Ubicado en Fuente el Saz de Jarama sus instalaciones les ofrecen un lugar adecuado para desarrollar sus conductas naturales y un grupo social para relacionarse.

 

Macaco

 

No hay más que observar a los chimpancés o a los gorilas para darse cuenta de cuánto nos parecemos. Nuestros cerebros son casi idénticos, nuestro ADN solo se diferencia en un 1 %, el sistema inmune es tan parecido que podemos contraer las mismas enfermedades y nuestra sangre es tan similar que podríamos recibir una transfusión sanguínea de ellos. Pero lo más importante es que compartimos muchas emociones: la felicidad, la tristeza, la desesperación, etc. Incluso tienen sentido del humor. Los vínculos familiares pueden durar toda su vida, más de 60 años. Y se ayudan y se apoyan entre ellos. Se pensaba que la mayor diferencia entre humanos y simios era la capacidad para usar el lenguaje y comunicarse. Sin embargo, desde mediados del siglo pasado, varios experimentos realizados con gorilas y chimpancés han demostrado la posibilidad que tienen los grandes simios de comunicarse mediante el lenguaje de signos. Especialmente conocidos son los casos del chimpancé Nim, cuya vida es contada en el maravilloso documental Proyecto Nim, y de la Gorila Koko que domina más de 1000 signos y es capaz de comprender el significado de más de 2000 palabras del inglés hablado.


Paradójicamente, este parecido con los seres humanos ha sido su condena. Tradicionalmente se ha usado a los simios como una caricatura grotesca de las personas. Explotados en el cine, el circo y la televisión y obligados mediante castigos a interpretar comportamientos que les son ajenos, reciben un daño psicológico que, en la mayoría de los casos, les marcará para el resto de su vida y hará imposible su reintroducción en su medio natural. La mayoría de las personas no sabe que para capturar a una cría de primate los furtivos tienen que matar  a toda su familia, ya que los simios tienen un fuerte sentido familiar y de grupo que les impulsa a defender a sus pequeños llegando a morir por ellos. No es difícil imaginar el trauma que supone para las crías ver morir a toda su familia y ser raptados para vivir el resto de su vida solos y encerrados en una jaula. Es conveniente saber que la sonrisa de los chimpancés no es tal, sino un gesto de miedo.

 

Chimpances


Rainfer fue fundado en 1995 por el primatólogo Guillermo Bustelo. En estos veinte años de funcionamiento se ha convertido en un referente nacional y europeo en cuanto a la recuperación de primates. En España existen otros centros que realizan una actividad similar a la de Rainfer, por ejemplo la Fundación Mona, aunque en este centro sólo tienen chimpancés y macacos de Berbería y suelen acogerlos desde pequeños. Rainfer, sin embargo, mantiene en sus instalaciones a más de una veintena de especies entre prosimios, monos y grandes simios. Rainfer es uno de los centros a nivel nacional que más chimpancés alberga, y son pocos de estos los que tienen tanta variedad de especies primates. Esto lo convierte en un caso único en España y de los pocos que existen en Europa. Por esa razón, primatólogos de gran renombre como, Jane Goodall o Franz de Waal, han visitado el centro en varias ocasiones.


Que nadie piense que este lugar es un zoológico. El objetivo de Rainfer es acoger en sus instalaciones a primates de todo tipo, porque o bien ya nadie se quiere hacer cargo de ellos, o sufrían una existencia llena de abusos, traumas y pésimos cuidados, fruto, muchas veces, de la irresponsabilidad humana. En este sentido, los sujetos que llegan al centro suelen proceder de zoológicos que han cerrado, de circos, de particulares o de incautaciones. Algunos, como los más pequeños conocidos como titís o tamarinos, simplemente llegan porque sus dueños, que los han comprado ilegalmente, se han cansado de tenerlos en casa. Otros propietarios se ven obligados por la Guardia Civil a entregar sus primates al centro. En algunos casos, cuando el animal ha tenido la suerte de ser rescatado antes de ser vendido o utilizado, los animales llegan en unas condiciones no tan dramáticas, se adaptan rápidamente a su nueva vida y no tienen problemas de convivencia con sus nuevos compañeros. Pero en otros casos su vida ha sido un auténtico suplicio lleno de malos tratos. Muchos de ellos, adquiridos de manera ilegal para ser utilizados como mascotas, llegan a Rainfer en un estado lamentable, con taras psicológicas, deprimidos o con movimientos rutinarios (estereotipias), por lo que necesitan un periodo de rehabilitación y adaptación antes de integrarlos en el resto de los grupos sociales.

 

Madre-con-cria


La mirada de algunos chimpancés esconde una historia cruel. A Jacky sus dueños le castraron y le arrancaron casi todos los dientes. A Guillermo su dueña lo tuvo 12 años encerrado en una diminuta jaula a oscuras, solo comía Coca-Cola, chocolate y todo tipo de bollería industrial, y había que cantarle el cumpleaños feliz. Tenía miedo de todo, incluso le daba pánico la luz. Sin embargo, su dueña pensaba que las condiciones de su encierro eran buenas, que era uno más de la familia. Ella lo quería y sufrió mucho cuando se lo llevaron. «Ahora está en una jaula, mucho más grande que donde ha vivido toda la vida. Aquí aprenderá a vernos a nosotros, sus cuidadores, pero también va a ver a los demás chimpancés que hay en el centro», explica Guillermo Bustelo, director de la institución. El problema era que este chimpancé  se creía hombre y, por lo tanto, no identificaba como congéneres a los otros primates. Le daban miedo y no sabía qué hacían ni qué le podían hacer. Hoy Guillermo está integrado completamente en su grupo social y recuperado físicamente exceptuando su ceguera irrecuperable. De lo que no se recuperará es de las deformaciones óseas que tiene, causadas por su encierro. Desde que llegó al centro, ya come hortalizas, verduras y frutas y, como al resto de sus colegas, le pirran los yogures y los helados de zumo y frutas.

 

Un caso especialmente dramático es el de un grupo de seis chimpancés procedentes de Valencia. Cuando llegaron al centro estaban alopécicos, llenos de herpes y heridas y con atrofias musculares; pero, sobre todo, con depresiones y otros graves trastornos psicológicos. Procedían de un circo y cuando Guillermo fue a por ellos, se quedó impresionado: «Estaban los seis metidos en una jaula de metro y medio de largo por dos de ancho; así habían pasado toda su vida».


Semejante encierro transformó sus conductas. Redujeron hasta hacer desaparecer su agresividad innata, eliminaron la jerarquía y se robaban las cosas. Todo lo contrario a lo que hacen sus congéneres salvajes. «Era la única manera que tenían de sobrevivir», explica Bustelo, quien señala que el etólogo Frans de Waal, una de las máximas autoridades de la primatología mundial, asegura, cuando viene a verlos, que tienen un comportamiento idéntico al que desarrollan los hombres cuando están prisioneros en un campo de concentración.


Jenny, una hembra de más de 30 años, pasó toda su vida encadenada y siendo víctima de brutales palizas. Como castigo ejemplar le cortaron tres dedos y debió pasar toda clase de privaciones y temores. Por todo ello, esta vieja chimpancé es la que peor carácter tiene en todo Rainfer, lo cual parece bastante comprensible.


Jacky, otro de los veteranos del centro. Estaba preso en una planta recicladora de Murcia, donde era exhibido. Para amansarlo, le cortaron las cuerdas vocales. Como pensaron que no era suficiente, le arrancaron los colmillos y, finalmente, le castraron. Hoy  es un chimpancé independiente, muy juguetón y amigable, sobre todo con Ivan, un compañero de su grupo, rescatado en 2009 del último circo con chimpancés en activo.

 

Ximene

 

Afortunadamente, hay casos que animan a seguir en este largo camino de la rehabilitación de primates. Es el caso de Lulú, una chimpancé de Telde, en Gran Canaria: cuando llegó a Rainfer estaba muy afectada psicológicamente. Cuando terminó el periodo de cuarentena, por el que tienen que pasar todos los animales que ingresan en el centro, no se atrevía a salir al aire libre donde los otros chimpancés corretean y juegan. Por fin salió por su propia voluntad, y le gusto tanto que ya no quería entrar, con tan mala fortuna que era invierno y entró en hipotermia. Hubo que anestesiarla para poder tratarla y que entrara al recinto. En un primer momento se le asignaron como compañeras a Jenny y Judy, pero al estar en un grupo grande y con muchos conflictos de dominio, no llegó a encajar. Por eso acabó en otro grupo, el de Gombe, donde encontró en Sandy a su amiga del alma. «En el momento en el que se conocieron, las dos se abrazaron repetidas veces, gritando de ilusión, y se espulgaron durante horas». Desde entonces, su vida ha mejorado mucho. Es dulce, cariñosa y atenta con el resto de sus compañeros y con el personal. Adora estar en lo alto de la atalaya hasta que atardece y siempre es la última en entrar a dormir y abandonar la gran isla de 1.200 m donde pasa la mayor parte del día.


Hasta hace poco Rainfer era un lugar secreto y muy pocos conocían su existencia y ubicación. El temor de su director, Guillermo Bustelo, es que algún traficante sienta la tentación de recuperar sus animales. Para evitarlo, el centro está dotado de unas impresionantes medidas de seguridad, cámaras de vigilancia, vallas electrificadas, varios mastines y guardias de seguridad las veinticuatro horas.

 

Macaco-de-Tonkean


En sus instalaciones, de 40.000 m2, sobreviven hoy 140 ejemplares entre monos, chimpancés y orangutanes liberados de una vida indigna. Mantener a tantos animales es muy caro. Guillermo prácticamente les mantiene con su propio dinero. Solo recibe 12.000 euros anuales del Ministerio de Economía y pequeñas aportaciones individuales de amigos y simpatizantes. Sin embargo, la crisis económica ha hecho que las aportaciones y las escasas ayudas se reduzcan, mientras que el número de animales acogidos ha aumentado. La situación comienza a ser insostenible y, si no se encuentran nuevas vías de financiación, el centro se verá obligado a cerrar sus instalaciones a finales de año. Todos podemos poner nuestro granito de arena para mantener el centro. Quienes tengan una frutería pueden donar las frutas y verduras que vayan a retirar de la venta por estar en mal estado. Avisen al centro y pasarán a recoger la mercancía. Los agricultores pueden donar paja para acondicionar los dormitorios, Los hortelanos pueden donar las hortalizas que les sobren o tengan mal aspecto, los constructores pueden donar el material defectuoso que no vayan a usar y cualquiera que lo desee puede ayudar como voluntario. Todas las ayudas y colaboraciones serán bien recibidas. La satisfacción de ayudar a mantener un proyecto como este es algo que no tiene precio.


Menos de diez empleados sacan adelante el duro trabajo de mantener las amplias instalaciones, aunque cuentan con la inestimable ayuda de voluntarios que acuden al centro para colaborar en esta noble causa. Gracias en buena parte a su programa de voluntariado, el centro consigue mantener viva su actividad.


Rainfer tiene convenios con cinco universidades españolas para llevar a cabo estudios de etología, comunicación gestual y capacidad cognitiva. Los acuerdos también son para que los alumnos hagan prácticas.


Como último recurso para obtener fondos y mantener este bello proyecto, Guillermo Bustelo ha decidido abrir sus puertas al público a unos precios muy económicos. El objetivo no es solo conseguir fondos, sino acercar y dar a conocer el fabuloso y sorprendente mundo de estos animales, tan cercanos a nosotros, a todo aquel que lo desee.

 

Maxi-en-Rainfer


Para los colegios de primaria se ha creado un novedoso y atractivo programa, orientado hacia el respeto a los seres vivos y a la naturaleza, el desarrollo social, la creatividad y la afectividad. Para ello se han desarrollado una serie de talleres permanentes y actividades temáticas ajustadas al contenido del programa educativo. Una experiencia que los niños no olvidarán jamás.
En Rainfer consideran que la mejor manera de aplicar su programa es mediante la experiencia y viviendo emociones que hagan recordar al alumno los conocimientos adquiridos y asimilar, al mismo tiempo, los contenidos didácticos mostrados de manera teórica en las aulas. Los talleres de concienciación fomentan la conducta social de los alumnos y ofrecen la oportunidad de poner en común los conceptos adquiridos y desarrollar el espíritu competitivo en el aprendizaje.


El centro varía cada año la temática de sus talleres, en función del programa educativo que se oferta. Este año se desarrollarán los siguientes talleres:
Taller 1: La diversidad animal. Diferencias entre animales salvajes y domésticos.
Taller 2: El bienestar animal. ¿Qué necesitan los animales salvajes para ser felices?
Taller 3: Detrás del escenario. ¿Se divierten los primates actuando?
Rainfer se encuentra en el término municipal de Fuente el Saz de Jarama, rodeado por un entorno natural protegido y perfectamente equipado con un amplio taller, comedor y salón para el profesorado. Además, cuenta con personal altamente cualificado para que los niños aprendan y tengan una experiencia inolvidable.

Información y fechas disponibles en: visitas@rainfer.com
tel: 91 661 70 34
También puedes consultar todas las novedades del centro en: www.rainfer.com

 
Contacto:
Tel: 620 61 21 82
eMail: revistasolana@gmail.com
Web: www.revistasolana.es
Director: Rogelio Manzano Rozas
Diseño: Rogelio Manzano
Foto Portada: Rogelio Manzano
Fotos Excursión: Rogelio Manzano
Colaboran:
Fotos Fauna: Age
Corrección: Silvia Soldado