Revista 95
Número 95

Superar el pasado


El pasado doce de octubre fue el día de la Hispanidad. Etimológicamente, la palabra «hispanidad» deriva de Hispania, nombre que los romanos dieron a la provincia cuya extensión alcanzaba la Península Ibérica y el archipiélago balear, así como la zona norte del actual Marruecos. Por extensión, la expresión «hispano» ha terminado abarcando a las personas de habla hispana o cultura de ese origen, que viven en América y España.


La celebración de este día genera opiniones enfrentadas e irreconciliables, como no podría ser de otro modo en un país como el nuestro. Por un lado están aquellos que ven este día como una fiesta de hermanamiento entre los países donde se habla español y se comparten ciertos valores culturales. Por otro lado, están aquellos que ven este día como una celebración del genocidio cometido por los conquistadores españoles en América.


Antonio Machado decía: «En España, de cada diez cabezas nueve embisten y una piensa». Creo que esta frase define a la perfección lo que somos. Seguramente, usted cree que su cabeza se encuentra entre las que piensan, es muy típico español pensar que estamos en posesión de la verdad absoluta y los demás son unos perfectos ignorantes. Permítanme decirles que si piensan así seguramente deberían incluirse en el grupo de los que embisten. Me da igual que sea de derechas o de izquierdas, catalán o andaluz, taurino o antitaurino, rico o pobre, hombre o mujer: si usted piensa que la culpa de lo que pasa o deja de pasar es de los demás, por sus venas corre sangre española. Es muy típico en este país cainita ensalzar los valores negativos sobre los positivos, criticar y fastidiar a los que tenemos cerca, renegar de nuestra historia y remover la mierda continuamente.
No entiendo cómo todavía hay gente que sigue rememorando, y parece que añorando, la guerra Civil del 36, las guerras Carlistas, a los Comuneros, la Conquista de América o la Reconquista. Pero… ¿a estas alturas todavía estamos así? ¿Cómo vamos a enfrentarnos al futuro si todavía no hemos superado el pasado?


No conozco un solo país que no haya escrito su historia con la sangre de víctimas inocentes y, sin embargo, solo los españoles seguimos atados a los aspectos más negativos de nuestro pasado. Carecemos de una visión global, quizás por eso todavía siguen surgiendo mezquinos nacionalismos.
Cabe recordar que cualquier país o nación, formada o por formar, es la historia de un aislamiento, como también lo es cualquier tradición; en cualquier caso, el resultado son sectas más o menos grandes, basadas en estructuras más o menos complejas, que han evolucionado a partir de un proceso excluyente, promovido desde el poder con el objetivo de dividir a la humanidad (por mucho que ahora pretendan, cada una de ellas, representar la unidad). Por eso, seguir una religión, al igual que a un partido político, pertenecer a una nación o a una ideología, es estar enfrentado con la humanidad entera, crear el centro y la periferia, que siempre son los otros, inevitablemente. Sin embargo tendría que ser educación básica comprender, y respetar, la libertad radical de no pertenecer a grupo alguno, en lugar de todos los planteamientos dogmático-nacionalistas que perdurarán en el tiempo como limitación a la inteligencia y como frontera física. La naturaleza del conflicto siempre empieza en uno mismo y se disfraza mediante la identificación para formar comunidades de cariz igualmente egoísta.


Rogelio Manzano Rozas

 
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